Y un día mi vida implosionó

Hoy es 2 de abril, Día Internacional de la Concienciación sobre el Autismo por lo que he decidido hablar un poco de nuestra experiencia.

El 24 de septiembre del 2009 una reunión con la orientadora del centro de educación infantil al que acudía mi hija mayor nos dio la noticia más dura que se le puede dar a un padre. Ese "su hija no es como los demás niños de su clase" nos estremecio y nos rasgo interiormente, en un primer momento pensamos ¿cómo podía decir esa inepta que tu hija de menos de 2 años no era normal?¿acaso todos los niños tienen el mismo desarrollo? Tristemente y con todo el dolor de nuestra alma admitimos que tenía razón.

El tiempo pasaba y las diferencias con los niños de su edad eran cada vez más abismales, no hablaba prácticamente y el lenguaje que tenía se iba diluyendo a pasos agigantados, no tomaba bien los cambios, tenía muchas manías y estereotipias, y nosotros cada vez moríamos un poco más por dentro, teníamos la esperanza de que con el tiempo lograría alcanzar a sus compañeros porque era, y es,  una niña con muchos recursos, hasta este momento eso no ha ocurrido. 

Yo no pierdo la esperanza, sus terapias cada vez dan más resultados, lo que aprende no lo olvida, es fuertemente independiente e intenta lograrlo todo por si misma. Es enormemente cariñosa, nos abraza y nos exige mimos aunque el habla se resiste, su logopeda esta segura de que las palabras brotaran tarde o temprano de su boca.

No sé como describir todo este proceso, es un luto, una pérdida dolorosa... como mujer me he sentido responsable en multitud de ocasiones y durante un tiempo me castigaba a diario ¿hice algo mal en el embarazo?¿Sucedió algo en el parto?¿Qué fallo? La única cosa clara es que las lágrimas, la autocompasión y el dolor no sirven de nada, tienes que ponerte un parche y desde el minuto uno buscar terapias que ayuden a tu hija. Y lo principal, lo verdaderamente importante es quererla, demostrarle que estas con ella en cada momento, que te tiene, que estarás ahí en los días buenos y en los malos. Tienes que comprometerte, luchar por ella, no permitir que la discriminen y vulneren sus derechos. Guerrear como nunca lo has hecho antes.

Gracias por existir querida hija, gracias por hacerme mejor y menos egoísta.

Te amo.

Muchas gracias por leerme.


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